La vitamina D también desempeña un papel indispensable en el mantenimiento de los órganos. Te contamos qué funciones tiene y por qué es indispensable. Además, te decimos cómo conseguir los niveles óptimos.

Todo el mundo habla de la vitamina D y de los alimentos o hábitos que nos ayudan a aumentar sus niveles pero ¿qué es realmente la vitamina D y qué función tiene en el organismo? La vitamina D es una sustancia esencial para la absorción del calcio

La vitamina D (o calciferol) “es una vitamina liposoluble esencial para la homeostasis del calcio y el metabolismo del hueso, eso significa que juega un papel fundamental en el metabolismo óseo mediante el incremento de la absorción intestinal de calcio y fosfato, la inhibición de la producción de la hormona paratiroidea y la formación y mineralización del hueso”, informan los autores del boletín de información farmacoterapéutica del Departamento de Salud del Gobierno Vasco.

La vitamina D también desempeña un papel indispensable en el mantenimiento de los órganos. Algunas de las funciones en las que interviene son:

Regulación de los niveles de calcio y fósforo en sangre.

Promueve la absorción intestinal de fósforo y de calcio a partir de los alimentos y la reabsorción de calcio a nivel renal.

Participa en el desarrollo del esqueleto mediante la contribución de la formación y la mineralización ósea.

Interviene en los procesos del sistema inmunológico.

Podría tener propiedades antitumorales.

Funciones antienvejecimiento.
Qué pasa si no tenemos suficiente vitamina D
Parece claro que la vitamina D es importante para tener un buen estado de salud pero, ¿qué ocurre si no tenemos suficiente? ¿qué consecuencias tiene? Según diversos estudios, más del 50% de la población española presenta déficit de esta vitamina, llegando al 80% en las personas mayores y al 62% en mujeres embarazadas.

Las consecuencias de esto pueden ser, entre otras, que aumente el riesgo de desarrollar raquitismo, en el caso de los niños y, osteoporosis, hipocalcemia (bajas concentraciones de calcio en sangre) y osteomalacia (patología que debilita los huesos), en el caso de los adultos.

Además, “algunos estudios observacionales vinculan el déficit de vitamina D con numerosas enfermedades crónicas, incluyendo enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades autoinmunes o cáncer”. Así lo indican los autores del boletín de información farmacoterapéutica del Departamento de Salud del Gobierno Vasco.

Sin embargo, estos expertos también señalan que “los estudios realizados más recientemente no han podido demostrar beneficio de la suplementación con vitamina D en la prevención ni en la modificación del curso clínico de estas enfermedades, a pesar de esto, actualmente toma fuerza la hipótesis de que sea la propia enfermedad la que conlleve una reducción de actividades al aire libre, con la consiguiente disminución de la exposición a la luz solar y, por tanto, bajo nivel de vitamina D”. La concentración baja de esta vitamina “podría ser, por lo tanto, una consecuencia en lugar de una causa de la enfermedad”.

Cantidad de vitamina D necesaria
En cuanto a los niveles óptimos de vitamina D en el cuerpo la verdad es que, según las fuentes consultadas, todavía no se han establecido unos valores adecuados de vitamina D en el organismo que aseguren todas sus funciones. Aún así se considera que no debe ser inferior a 20 ng/ml (50 nml/l), estando en discusión cómo conseguir estos niveles mínimos en toda la población.

Dónde conseguir la vitamina D
Muy pocos alimentos contienen vitamina D de manera natural, por lo que la síntesis a través de la piel es la principal fuente natural (por la acción de los rayos ultravioleta sobre el 7-dihidrocolesterol de la piel). Esto es así porque, como informan los expertos del Gobierno Vasco, “tanto la vitamina D de la dieta como la de síntesis dérmica son biológicamente inactivas y requieren su conversión enzimática a metabolitos activos”. En este sentido, los expertos aconsejan la exposición solar diaria en cara y brazos entre marzo y octubre (15 minutos y 30 minutos) y la ingesta de alimentos ricos en vitamina D como medidas para un aporte adecuado”.

Por tanto, se aconseja una exposición solar durante “poco tiempo y a menudo” . En personas de piel clara, informan, “la exposición diaria (o casi diaria) de piel no protegida (p.ej.: brazos y cara) durante 10-15 minutos en las horas centrales del día, en los meses de primavera y verano, sería suficiente para evitar el déficit de vitamina D durante todo el año”. La mayoría de las personas pueden obtener suficiente vitamina D mediante la exposición solar.

Aunque en pequeñas dosis, los alimentos que más vitamina D tienen son los de origen animal, como el pescado graso, los huevos o la carne. Además, se pueden tener en cuenta que cada vez hay más alimentos enriquecidos con vitamina D (cereales de desayuno, lácteos, bebidas vegetales…).

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